Se terminan los San Fermines 2009. Dejaremos de ver esas maravillosas imágenes de miles y miles de personas ataviadas todas ellas con la misma ropa y los mismos colores, el blanco y el rojo. De la fiesta más multitudinaria y alegre de todo el territorio español, en el que todos sus ciudadanos y visitantes, pasan días seguidos de fiesta y farra hasta desmayar. Las fiestas en las que mas se come, mas se bebe, mas se disfruta y menos se duerme. La fiesta grande de Pamplona en la que como todos los años, he vuelto como otros muchos, a disfrutar de sus encierros.
Esas carreras de dos minutos, tres a lo mas en casos normales y hasta mas de cinco en casos excepcionales, en las que los mozos, corren delante de los astados, a velocidades mayores de 40 Km. a la hora, que es la velocidad que coge un toro en carrera rápida y que e la que con la ayuda de un periódico en las manos, unas veces enrollado, otras plegado como un abanico, tiran de los animales hasta su entrada en el coso taurino, en el cual, los toros son recibidos por los dobladores, que a punta de capote, invitan a los astados a introducirse en los corrales.
Que sencillo es explicarlo aquí en cuatro palabras, verdad?
Pues esto que teóricamente parece tan sencillo, no lo es en absoluto.
Mucho se ha hablado y repetido hasta la saciedad, que este año ha sido un año negro, a lo que a cojidas se refiere, con sus heridos de mas o menos gravedad y por desgracia un muerto, un joven corredor madrileño de Alcalá de Henares, gran experto en este tipo de carreras, al que la suerte le dio la espalda en un segundo.
Pero hay que dejar claras algunas cosas. En primer lugar, hay que reconocer que el que se pone delante de un toro, sabe perfectamente el riesgo al que se expone, ya sea un experto corredor, como un novato e incluso esos que corren sin conocimiento alguno, poniendo en riesgo su vida y lo que es peor, la vida de otros muchos corredores.
Que ninguno de ellos sale obligado a correr y que en absoluto y repito "en absoluto", se pueden criticar ni echar por tierra las medidas de seguridad que en estos encierros existen. Ya sean las que se llevan a cabo antes del mismo, marginando y apartando a aquellos que por su estado de embriaguez, edad, o comportamiento pueden poner en peligro a los demás corredores, ya sean los servicios de Policía Local y Foral, que desarrollan una función encomiable, como la de los servicios médicos, ya sean de Cruz Roja como de cualquier otra organización y sin olvidarnos en ningún momento de los Pastores, los cuales arriesgan su vida, para que no ocurran accidentes que luego tengamos que lamentar.
Las medidas de seguridad son inimitables. Son las mejores y únicas que puede haber, pero no hay que olvidar, que siempre hay gentuza descerebrada, idiotas y dementes que se creen que el ponerse delante, al lado e incluso detrás de un toro, es un juego, otra diversión de las fiestas.
Un año más quiero dar mi mayor enhorabuena a la organización de los encierros, por permitirnos disfrutar de unas carreras históricas y maravillosas, que nos hacen despertar con ese olor a miedo, tensión, nervios y gozo.
Viva San Fermin. Gora San Fermin.
Eskerrik asko, Pamplonicas.


