Crisis, paro, adolescencia, separaciones, divorcios, fallecimientos, estrés...

Son muchísimas las causas en nuestro día a día que nos pueden hacer caer en un profundo decaimiento e incluso depresión.

Cierto es, por supuesto que para eso existen especialistas médicos como los Psicólogos, terapeutas e incluso Psiquiatras que, unos oyen, miran el reloj y te renuevan la cita y otros que realmente curan la dolencia.

No menos cierto es que muchísimos de ellos incluso consiguen recuperar al enfermo tras meses e incluso años de terapia y fármacos que nos alivian el cerebro y nos alteran el estomago.

Pero no quiero hacer una crítica de estos profesionales que obviamente merecen absolutamente todo mi respeto y admiración, pues no obstante son, y repito profesionales que en la mayoría de las ocasiones ejercen su profesión maravillosamente.

No. Esto no es una crítica ni constructiva ni destructiva.

No es de ellos de los que quiero hablar, si no de los que, en la mayoría de las veces, sin darse cuenta, son los que realmente te sacan de ese estado de abatimiento y  tristeza interna, (por que no siempre la dolencia tiene por que llegar a ser una depresión propiamente dicha).

Es interesantísimo comprobar como muchas veces, una persona completamente ajena a uno y a su entorno, puede llegar a preocuparse o interesarse por ti.

Pero este no ha sido el caso exacto al que me quiero referir

En este caso concretamente, la persona que menos puedes llegar a pensar que va a poder ayudarte, y en la mayoría de las veces, de forma inconsciente,  e incluso casualmente es la que en realidad, tras charlar larga y pausadamente junto a unas cervezas y conseguir  hacerte reír durante algunas horas, consiguen que uno se plantee empezar a pensar e intentar darse cuenta de que a lo mejor no tienes por que preocuparte en exceso de esos "problemas",  que aun que realmente son muy serios y dramáticos y de que tienes que darte cuenta que hay alguien a tu lado que te va a ayudar de la forma mas incondicional, simplemente por que ese que esta a tu lado es tu "amigo/a".

Es extraño que después de casi una treintena de años, te puedas reencontrar con esas personas con las que pasaste muchos años en la infancia y que a lo mejor pasasteis ambos casi desapercibidos el uno del otro y que años después, puedas llegar a descubrir a lo que únicamente se pude denominar "amigo/".

Amigo por que realmente te lo demuestran. Por que eso se nota, se siente dentro, ayuda  y te anima.

Esto, he de confesar que me ha ocurrido a mí hace muy poco tiempo. Para no faltar a la verdad, (cosa que jamás hago, pues simplemente no se hacerlo), ayer día 21 de Abril, concretamente.

Sentía y siento la imperiosa necesidad mas sincera de agradecerlo.

Eso si, no voy a  pronunciar su nombre, pues no me parece moralmente ético, hacerlo sin su aprobación y su conocimiento de este articulo y por que entre otros motivos, en ese grupo de amig@s, había obviamente mas personas.

Lo dicho: Gracias por ser mi amig@, por aceptarme, escucharme y demostrarme tu cariño, comprensión y amistad sincera.

Un millón de gracias.